lunes, 18 de enero de 2016

El ejercicio físico en personas con HTA


Por: Wilfredo Martinez Aldana*

La hipertensión arterial (HTA) representa un problema de salud muy importante para los países desarrollados ya que, además de ser una enfermedad por sí misma. Tiene una alta influencia en la aparición y desarrollo de otras patologías entre las que destacan las enfermedades cardiovasculares (CV) y cerebrovasculares.

Su prevalencia es muy alta y no ha decrecido en las últimas décadas lo que hace más necesaria una intervención urgente encaminada a mejorar su prevención y tratamiento ya que está demostrado que la normalización de las cifras tensionales reduce claramente la morbilidad y mortalidad CV.

Entre las medidas terapéuticas, además de los fármacos antihipertensivos, se encuentran los remedios no farmacológicos entre los que está el control del sobrepeso u obesidad a través de la dieta, la restricción del sodio y la eliminación del alcohol y el tabaco puesto que predisponen a la HTA.

La prescripción de ejercicio físico es otra de las medidas preventivas y terapéuticas, ya que está demostrado que el ejercicio mejora las cifras de presión arterial (PA), que además actúa sobre otros factores de riesgo. Las modificaciones del estilo de vida deben de instaurarse como primera medida en todos los pacientes. 

El ejercicio aeróbico tiene un efecto favorable sobre la reducción de la PA y debe ser el principal modelo de actividad para prevenir y controlar la HTA, tanto sistólica como diastólica.

El ejercicio de fuerza ha sido mucho menos estudiado que el de resistencia, aunque parece que los entrenamientos de fuerza isotónica e isométrica también provocan una respuesta favorable en los hipertensos, sin embargo, los trabajos de fuerza con cargas máximas provocan grandes incrementos en la PA sistólica y diastólica, por lo que hay que tener mucha precaución evitando trabajar con cargas máximas, especialmente en individuos con riesgo de complicaciones CV.

El ejercicio recomendado para la prevención y como método complementario de tratamiento de la HTA es el aeróbico, implicando a grandes grupos musculares, de forma prolongada (caminar, correr, bicicleta o nadar) a una intensidad moderada (entre 50 y 70% de la FC máxima), en tanto que el ejercicio de fuerza, dinámico o isométrico, debe recomendarse como actividad complementaria al trabajo aeróbico, con cargas que no superen el 50-70% de 1RM.



Se recomienda realizar 45 a 60 minutos diarios de ejercicio aeróbico continuo o intermitente 3 a 5 días por semana. También es muy importante que la actividad elegida sea aceptada por el paciente.

*Dr. Wilfredo Martínez Aldana

Doctor en Medicina General 
Master Internacional en Nutrición Y Dietética niños  

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